Graciela Licciardi

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Comentario de Matías D’Angelo - Estudiante de Locución

Nombre: Matías D’Angelo.

Entidad: ISER

Curso: Locución Segundo Año. Turno noche.

Fecha: 09 de octubre de 2008.

 

“Te prohíbo llorar” es un texto teatral de Graciela Licciardi y Jorge Luis Estrella. Relata las vacilaciones de una mujer embarazada, que considera el aborto.

Con frases crípticas y de múltiples interpretaciones, el monólogo pareciera estar destinado, al principio, a un amante o pareja de la protagonista. Sin embargo, más adelante, se dan referencias más claras para indicar que está hablándole a su futuro hijo.

El monólogo relata las cavilaciones, dudas y angustias del personaje, reflejando las cavilaciones, dudas y angustias de toda persona frente a una decisión importante. Al principio, la protagonista parece decidida a terminar el embarazo, y luego duda. No se hace explícito el tipo de relación que tiene con el padre del hijo; si es un amante, o una pareja, pero deja en claro que hay algún conflicto, ya que la protagonista no tiene la confianza para comunicarle la noticia.

Las reflexiones de la protagonista la llevan hacia el pasado, el presente, el futuro imaginado, alternativamente, casi como en una corriente de conciencia. Un pasado críptico que sólo podemos interpretar, que parece dar indicios de un hijo perdido y una relación frustrada.

Al final, la ternura y las fantasías de maternidad invaden al personaje, hasta casi crear una identificación entre ella y el futuro bebé (cuando se pone en posición fetal, y comienza a hablar como bebé). Sin embargo, esto se interrumpe cuando el peso de tomar una decisión definitiva recae sobre el personaje.

Finalmente, el título “Te prohíbo llorar”, podría interpretarse como un impedimento a la réplica del futuro hijo (que, como bebé, sólo puede comunicarse a través del llanto) frente a lo que le dice el personaje. También, como un impedimento del propio personaje a sí misma, que no quiere permitirse llorar ante la angustia de la situación, como si llorar fuera un signo de debilidad, o tal vez porque teme que eso le genere sentimientos de ternura hacia su hijo no nacido. Por último, también podría significar lo que la protagonista imagina que le impondría su pareja: la no aceptación del embarazo, no sensibilizarse, no abrirse emocionalmente, y la carencia de amor que eso puede connotar.